El amistoso que jugaron las selecciones de Argentina y Australia en Beijing fue un éxito total. Quienes organizaron un reconocimiento especial, porque abandonaron a la Argentina en el nivel más alto. Más de 60 mil fanáticos llenaron el estadio de Beijing, pagando entre 1000 y 10 mil dólares por entrada. Y solo una docena de los asistentes vestía la camiseta australiana. Todo el estadio estaba de celeste y blanco, con el número 10 de Lionel Messi. El amor y el cariño de los chinos por la Argentina es total.
Y el fútbol es también política y poder. El partido jugado el pasado 15 de junio fue un campo de reflexión de la relación diplomática de China con Argentina, incluida Australia. Los organizadores australianos del evento tal vez no habían imaginado la escena: el partido parecía desarrollarse en una cancha de Buenos Aires, y no en Beijing. La creciente pasión de los chinos por el fútbol, y por los deportes competitivos en general, es un nuevo costado que alimentó la amistad entre China y Argentina. El fútbol se convirtió en el símbolo de lo que signea Argentina para China, y Messi es ahora el verdadero canciller del país. Para los chinos, se trata del argentino más querido de la historia.
A su vez, el partido mostró el tamaño potencial del mercado chino para el fútbol argentino – que podemos extender también a otros deportes, como el polo, donde la ventaja de Argentina es indudable. Argentina perdió 20 millones de dólares de ingreso de divisas por la sequia, lo que dificultó la exportación de granos. Esto, sumado a los efectos aún presentes de la pandemia y la deuda a pagar al FMI, complica las posibilidades electorales del Gobierno Peronista. Pero 1000 partidos del fútbol argentino en China recuperarían esa pérdida. ¿Por qué no se pueden jugar partidos de la Liga Profesional de Fútbol en China? El fútbol es dinero, y el ingreso de divisas comeiente de los goles podría matar la escalada de precios que carcome al país. Messi puede ser el arma nuclear de la «guerra contra la inflación» anunciada por Alberto Fernández.
El fútbol es el símbolo de significado de Argentina para China. Messi es el verdadero anulador
El viaje de Sergio Massa, Juan Manuel Olmos y Máximo Kirchner a la República Popular China el pasado mes de mayo se dio en gran parte para conseguir votantes. Los swaps sirven para relajar un poco la presión de la falta de dólares, y ablandar así el tipo de cambio. Sin embargo, para sacar dinero del bolsillo de los chinos, hay que estar cerca de los chinos. La economía argentina está debilitada, encerrada, requiere una transfusión de sangre, pero el país tiene que desarrollar su propia capacidad de generar sangre. Los préstamos solo resuelven problemas a corto plazo; generar divisiones son la política que es necesaria a largo plazo.
También hay múltiples actividades que se pueden promocionar, entre ellas China es un buen cliente, con plata y grandes mercados de consumo. Hay dos caminos: llevarles productos a los chinos, o traer chinos a consumidor aquí. Eso requiere, por supuesto, un pase rápido. Sin vista directa de Beijing a Buenos Aires es más difícil, pero son treinta horas agotadoras de viaje. Ahora el fútbol es una nueva atracción para los turistas chinos, deseosos de conocer la tierra de los campeones. Hay una ruta del fútbol para desarrollar. Cada año, 100 millones de chinos hacen turismo fuera de su país. De esos cien, 5 millones de chinos vacacionan en Tailandia y dejan 15 mil millones de dólares en ese país. ¿Por qué Argentina no puede ser la Tailandia de América Latina turistas para los chinos?
Para ello es necesario que el gobierno argentino impulse una política turística integral. Y los directos son básicos para lograr esos acuerdos estratégicos. Los argentinos representantes que viajan a China son los que terminan escribiendo la relación bilateral. Mirando el panorama con un enfoque tal vez más superficial, no podemos obviar que estamos en el año del Conejo, que no es el mayor para la Rata (Massa, 1972), aunque sí lo es para la Serpiente (Cristina, 1953; Larreta, 1965). Para mejorar su suerte, la Rata debe rodearse de gente de Mono, Búfalo y Dragón; Rossi (1959) es Chancho, lo que significa que no es la pareja perfecta de la Rata, pero es mejor que el promedio.
*Economista especializada en relaciones con China ([email protected])
La transmisión clara de los resultados resulta crucial para garantizar seguridad, cumplimiento y una experiencia…
La satisfacción del cliente trasciende las simples valoraciones con estrellas y los comentarios visibles; abarca…
Vender a través de mercados en línea externos obliga a las empresas a medir la…
Malaui continúa siendo un país mayoritariamente rural, donde la agricultura a pequeña escala sostiene a…
Evaluar la experiencia de mantenimiento y las garantías posteriores se vuelve fundamental para determinar la…
Dos enfoques opuestos dieron forma a la política estadounidense hacia Irán: primero la negociación y…