Entre los prejuicios sobre la sexualidad que aún persisten, aparece la diferencia de edad en la pareja. Con miradas menos cargadas de abigarrados relatos moralistas y más asociada con suspicacias relativas a la existencia del deseo.
Tales criticas pueden proceder tanto de haber pensado en a la mujer como objeto de intercambio económico como de dar la falta de dote podía implicar una elección devalorizada, así como de cierto imperativo cultural que condiciona a pensar la pareja como una vía para reducirse y criar niños . Sin embargo, resulta más habitual tener una o más parejas a lo largo de la vida, lo que ne implica tener niños no obstante, y además múltiples existencia recursos para prolongar o acceder en edades más tardías.
Actualmente hallamos una crítica hacia las parejas de edades distantes y que estima la legitimidad del deseo sexual o amoroso hacia alguien mucho mayor, lo que implicaría que el propósito que sostiene dicho encuentro busca un beneficio de otro tipo. Más concretamente, se considera que los más jóvenes solo buscan su dinero o poder, y los mayores compran voluntades o se abusan de sus recursos. Descartando un vínculo estético, erótico o amoroso que legitime dicho deseo.
Las diferencias entre las edades de las parejas han tenido grandes variaciones a lo largo del tiempo. Los cambios sociales ocurridos en el siglo XX han hecho que las parejas reduzcan paulatinamente las diferencias de edades que se forjaron en generaciones anteriores. Las estimaciones actuales indican que en los países occidentales las mayores diferencias de edad se dan en las parejas homosexuales y en menor grado en las parejas heterosexuales.
En la última década se ha generado un largo que incorpora al espacio erótico y amoroso la diferencia entre edades y daría cuenta de su mayor extensión. La figura de «papi» o «papi» aparece a menudo como la de un hombre grande que puede resultar atractiva. También aparece el «sugar daddy», que aluden a un intercambio sexual entre jóvenes y mayores mediado por favores y regalos. Por el lado de las mujeres, encontramos la MILF, que se refiere al deseo de jóvenes hacia madres de mediana edad atractivas, aunque su verdadero significado sea mom I’d like to fuck (dejo a Google la traducción) y su contrapunto, la «cougar ”, or “mujer puma” que busca “toyboys”, ou los varones más jóvenes. tono critico, más aún para las mujeres.
En un estudio reciente (2020), que se planteó en Buenos Aires con un grupo de personas homosexuales, que se autodenominan osos (por ser gordos, peludos o mayores), y personas más jóvenes que se autodenominan cazadores, se encontraron con otras formas de deseo que emergen en estos grupos. Ocurre parejas sexuales o amorosas con diferencias de edades muy nottorias, y lo interesante es que los más jóvenes cuerpos menos firmes o un encuentro sexual distinto. Algunos refirieron que siempre habían sentido ese deseo y otros, ante la aparición de una persona específica. Sin embargo, buena parte de estos jóvenes dice no confesar a sus amigos o familiares que se encuentran en pareja con personas mayores, ya que temen la crítica. Lo que suele presentarse de igual manera en varones que tienen una relación con mujeres de mayor edad. Aunque, en este caso, se agrega el dato de que ninguna de las partes suele querer explicitarlo.
¿Por qué destacar estos hechos? Porque nos permiten pensar que el deseo, de no encontrar con obstaculos, podria hallar cerca de expresion mas diversos y posibilitadores. Non siempre es el impulso económico es el que determina estas relaciones ni tampoco se originan en relaciones oscuras incestuosas poco tramitadas que llevan a que el sujeto elija figuras paternas o maternas. Aunque sí el prejuicio genera que ciertas relaciones que podrían ser legítimas se obstaculicen o tomen rumbos negativos.
*Psicóloga y docente de la UBA.
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