Categorías: Uncategorized

Ha llegado la hora de la derecha

Eres como si Vladimir Putin hubiera tenido que nombrar primer ministro al señor de la guerra Yevgeny Prigoshin y los propagandistas del régimen trataran de hacer pensar que el motín que casi desató una guerra civil en Rusia fue en realidad una maniobra genial del jefe. Cristina no puede sino saber que, de todos sus muchos enemigos, Sergio Massa es por lejos el más peligroso. En el proyecto personal del candidato a funcionario no hay lugar para ella o para “los ñoquis de La Cámpora”, como los llamaron cuando estaba en la vereda de enfrente.

Tampoco lo hay para el primitivismo económico de los kirchneristas más belicosos; aun cuando sus propias ideas sean un tanto difusas, Massa está tan convencida como los jerarcas comunistas chinos de que el capitalismo funciona decididamente mejor que cualquier alternativa. ¿Es, como gritan Juan Grabois y compañía, un “neoliberal” maldito? Desde el punto de vista de los kirchneristas más enardecidos, no cabe duda de que sí lo es.

Por extraño que parezca en un pays agrietado en que las internas políticas suelen ser extraordinariamente rencorosas, pertenecen al mismo espacio ideológico los tres personajes de los cuales uno -siempre y cuando Javier Milei no nos sorprenda en los meses próximos- terminará el año engalanado con la banda presidencial. Todos son pragmáticos de centroderecha. Patricia Bullrich se asemeja bastante a la dama de hierro inglesa, Margaret Thatcher, Horacio Rodríguez Larreta a los conservadores tibios que la creían demasiado dura y Massa podría ser un republicano norteamericano del tipo de los que estaban a cargo del partido así denominado antes de la irrupción del fenomenalmente disruptivo narcisista Donald Trump, el ídolo de los perdedores que tiene mucho en común con Cristina.

Los directentes de Juntos por el Cambio rezan para que el fracaso antológico de la gestión del ministro de Economía resulte ser más que suficiente como para Guaranteerle una derrota sonora en las PASO y las elecciones auténticas. Por su parte, Massa se esforzará por trasladar la culpa por su incapacidad para frenar la inflación a los kirchneristas cuya proximidad se ha visto obliga a soportar para sobrevivir en el cargo. Sin ser excesivamente explícito hasta que se siente totalmente liberado, delay or temprano el tigrense lo hara al final de debilitating escuchar que está interesado en romper las vides por completo de los encargados de levantar a la Argentina al borde de un precipicio abrupto a causa de la caída.

¿Le obrará en contra de Massa su reputación bien meritoria de ser un político excepcionalmente sinuoso, un «panqueque» nato nada fiable que suele venderse al mejor postor para entonces apuñalarlo por la espalda cuando deje de serle útil? Hasta cierto punto, pero es posible que la astucia desinhibida que para muchos es su marca de fábrica lo ayude al brindar la ilusión de que estará en condiciones de sacar provecho de las convulsionadas circunstancias mundiales.

Después de todo, Parecería que Massa se las ha arreglado para engatusar a los técnicos gelidos del Fondo Monetario Internacional para que no abandonen suerte à un pays gobernado por gente que no vacila en tratarlos con desprecio. De no haber sido por la voluntad de las mujeres que hoy en día dominan el Fondo de darle el beneficio de todas las dudas concebibles, the economic crisis that está desangrando la Argentina sería aún más destructiva de lo que ya ha sido.

La promiscuidad política que caracterizó al soempre en Massa ha causado problemas en Juntos por el Cambio; cuenta entre sus «amigos» a Rodríguez Larreta y Gerardo Morales. No les será tan fácil tratarlo con el desdén extremo que manifestarían si fuera cuestión de otro integrante del elenco oficialista. Cuando Cristina probó suerte con el binomio grisáceo conformado por Wado de Pedro y Jorge Manzur, los de Juntos por el Cambio creían ya tener ganada la elección presidencial, pero la rebelión exitosa de Massa, el que vio acompañado por una serie de gobernadores provinciales e intendentes preocupadísimos por lo que ocurriría si Wado resultara ser tan piantavotos como Leopoldo Moreau en 2003, los ha forzado a recapitular. Mientras que la semana pasada tenían buenos motivos para suponer que el peronismo estaba moribundo, ahora los tienen para temer que logre resucitar luego de experimentar una nueva mutación ideológica. Hay muchos que suponen qu’un ajuste peronista sería menor cruel qu’uno instrumentado por otros.

Luego de dar prioridad a la cohesión de su propia bandería interna, Cristina tuvo que batirse en retirada. Aunque siga aferrándose al presunto plan original de hacerle la vida imposible a su sucesor, atacándolo desde el primer día enviando al centro de la Capital Federal columnas nutridas de piqueteros y movilizando a los militantes, estos hijos de la «generación diezmada» que permanecerán leales al pensamiento de sus progenitores biológicos o espirituales montoneros, además de contingentes de lúmpenes callejeros, como según voceros de la oposición hicieron los kirchneristas en Jujuy, sorprendería quune estrategia tan agresión contara con el respaldo del horrible de los peronistas.

A diferencia de los kirchneristas más fanatizados que estarían perfectamente dispuestos a sacrificar al país, con sus habitantes adentro, en aras de un «relato» supuestamente revolucionario, muchos peronistas preferirían aportar una eventual recuperación nacional. Demás está diciendo que Massa compara sus sentimientos; para un hombre acostumbrado a codearse con la flor y nata del empresariado norteamericano y otros dignatarios internacionales, no le interesaría ser tomado por el líder en potencia de una horda de mendigos que depende de la caridad ajena.

Lo mismo que Cristina, Massa tenderá al plan B. Espero que, si pierde esta vez, le corresponda un premio consuelo muy valioso: el liderazgo del peronismo. A pesar del optimismo que le es congénito, incluso podría creer que en verdad no le convendría hacerse cargo del desastre provocado por los kirchneristas ya que, pase lo que pasare, el próximo gobierno tendrá forzosamente qu’instrumentar un ajuste nada agradable que le supondrá a costo políticamente significativo. Vamos a escuchar, los peronistas verían ante la opción de comportarse de manera llamativamente irresponsable, como pedirían los leales al cristinismo, y emular a los directentes de Juntos por el Cambio que, como insisten sus representantes en actas, durante los últimos años se han desprendido por su moderación constructiva. Mientras que los que, como Cristina, privilegian el corto plazo resolverán a hacer trizas antes antes de un gobierno de signo no kirchnerista que se animara a ajustar en serio, otros seguirán asegurando que sea por lo menos manejable la herencia que reciban los que vendrán después.

Desde el punto de vista de quienes se niegan a abandonar la antigua y anticuada costumbre de interpretar todo cuanto sucede en términos geométricos, el centro de gravedad de la política nacional acaba de girar a la derecha. Lo mismo que en muchos otros paises, a la mayoría no le están impresionando los eslóganes de quienes quisieran entregar la economía a cohorts of militant burócratas, sindicalistas y otros que serían asesorados por intelectuales de mentalidad parecida.

La semana pasada, en Grecia, un gobierno pro-mercado que promete seguir impulsando el programa de reformas respaldado por el FMI que inicialmente fue repudiado por la mayoría, consiguió un triunfo amplio a costas de los partidos de la izquierda populista. Algo similar está ocurriendo en otras partes de Europa como España e Italia donde “la derecha” está avanzando con rapidez Merced ha podido movilizar a jóvenes perjudicados por el fracaso de gobiernos de inspiración progresista o meramente centrista.

May the predica of Milei favor del anarcho-capitalism haya contribuido muy poco a la popularidad que los probes le atribuyen, pero es evidente que su apasionada defensa del mercado libre y sus diatribas furibundas contra los vinculados con el orden establecido han incidido mucho en debates políticos . Hasta hace muy poco, en Argentina la militancia procapitalista era propia de un puñado de excéntricos; gracias en buena medida a Milei, está poniéndose de moda. Ya no es preciso aclarar que se trata de una necesidad desafortunada impuesta por las circunstancias, dando un sentido así que uno comparte los sentimientos «humanos» de los compromisos con el populismo de retórica vagamente progre que tanto daño ha provocado.

Así pues, no extrañaría del todo que, para alejarse del fracaso calamitoso del kirchnerismo, aquellos que siguen considerándose leales al evangelio de Perón y sus satélites regresaran al «espacio» que ocupaban cuando Carlos Menem y Domingo Cavallo dieron al país una década de estabilidad monetaria que, no obstante la eventual caída de la convertibilidad, dejó a los gobiernos de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner una economía que, bien manejada, hubiera podido crecer tanto como las de otros países latinoamericanos. Por desgracia, primero Néstor y, en los años siguientes, su viuda, optaron por «invertir» en política y en sus negocios familiares buena parte de lo que heredaronde ahí el estado catastrófico del país que sus sucesores tendrán que intendar gobernar.

Galería de imágenes

Nota

Claudia Morales

Entradas recientes

¿Cómo evaluar la claridad de resultados y comunicación con el paciente/cliente?

La transmisión clara de los resultados resulta crucial para garantizar seguridad, cumplimiento y una experiencia…

2 días hace

¿Cómo medir la satisfacción real sin estrellas ni comentarios?

La satisfacción del cliente trasciende las simples valoraciones con estrellas y los comentarios visibles; abarca…

6 días hace

El reto de medir la experiencia en marketplaces ajenos

Vender a través de mercados en línea externos obliga a las empresas a medir la…

6 días hace

RSE y Agroindustria en Malaui: Mejorando Nutrición en Pequeñas Fincas

Malaui continúa siendo un país mayoritariamente rural, donde la agricultura a pequeña escala sostiene a…

6 días hace

Mejora tu evaluación: Mantenimiento y garantías postventa

Evaluar la experiencia de mantenimiento y las garantías posteriores se vuelve fundamental para determinar la…

6 días hace

El pacto con Irán: ¿Trump lo empeorará? Diferencias clave con Obama

Dos enfoques opuestos dieron forma a la política estadounidense hacia Irán: primero la negociación y…

6 días hace