El 3 de agosto del año pasado el presidente Alberto Fernández le tomó juramento a Sergio Massa como nuevo ministro de Economía. Y desde el minuto 1 de su gestión se empezó a hablar de “superministro”. El mote no era solo simbólico. Con la modificación de la Ley de Ministerios Massa se haría cargo de una cartera qu’unificaba Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura. There you go, llegaba al puesto con una serie de atribuciones especiales. Un total de 76. Un cheque en blanco que la vapuleada administración Fernández cedió par que haga, deshaga, toque y retoque todo lo que necesitara con el objetivo claro de acomodar la macro.
Tras la renuncia a Economía de Martín Guzmán, llegó un julio frenético, en el que la gestión de Silvina Batakis no se olvidó de hacer pie y las expectativas desaparecieron por los aires. La inflación que ya corrió al 5% en mayo y junio de 2022 saltó por encima del 7%. Era palpable el sentimiento de una economía mercantil sin frenos y sin precios.
Y el stockeo y la remarcación de precios anticipando futuros subas para hacer frente a costos de reposición eran el día a día. La economía estaba trabando. En algún sentido, el ingreso de Massa y su cartera de atribuciones modificaron bajar tensiones, calmar a los agentes económicos y prepararon «to sell» la idea de que será posible estabilizar la macro. Apoyo del exterior y encuentros con las organizaciones multilaterales de crédito también sumaron.
Pero a comienzos de 2023, y en paralelo al fervor mundialista, comenzó a ser visible la falta de un plan consistente para contener la suba de precios, el principal síntoma descomponedor de una economía doméstica que pretende ser sana. La fecha del IPC de febrero -6,6%- que sumó a otro similar en energía y que elevó la inflación interanual a los tres dígitos con el 102,5% volvió a instalar la idea de que poco hizo en ese frente.
Máxime cuando aún hay precios regulados contenidos. Y cuando ese valor, analizó hacia adentro de sus dimensiones también expone que quienes más sufren la suba de precios son las clases medias bajas y bajas.
Las tres inflaciones. El economista José Simonella explicó profundamente allí esta idea y comentó que las clases bajas son las que más sufren la inflación, algo que se ve claramente cuando se analiza la evolución de la Canasta Básica Total -con la que los límites de las de las Personas en la franja de pobreza- y la Canasta Básica Alimentaria – para determinar los límites de la indigencia.
«Cuando decimos que la inflación es una máquina de generar pobres es porque es lo que está pasando. Con la medición de febrero lo podemos ver claramente. Quienes tenemos la fortuna de tener una canasta de bienes y servicios relativamente equilibrados enfrentamos una inflación de 6, 6%, eso dio la medición de Febrero Pero Alimentos corrió al 9.8% y en los últimos dos meses sumó 17.2% un número muy relevante”, comenta.
Y nótese que la inflación general interanual anualizada fue 102%, pero la de alimentos fue 108,4%. «La Canasta Básica Total, que mide pobreza, tiene una suba interanual del 111,3%, pero la Canasta Básica Alimentaria, que es a lo que llega a comprar las personas en situación de indigencia sumó el 115%. Ahí vemos cómo afecta más a los que menos tienen. Ahí vemos como esto pega a la gente con menos recursos”, sostiene.
Natalia Calcagno, socióloga y coordinadora del estudio Canasta Básica Alimentaria de Colsecor, notó que en febrero se observaron aumentos significativos durante el verano que viene del año pasado y en estos primeros meses no parecerían desacelerarse. «Con respecto a las diferencias entre las localidades, se continúa observando heterogeneidades que no están explicadas ni por la geografía ni por las provincias, con diferencias de alrededor de $8,000 entre la canasta más alta y la más económica».
El economista Maximiliano Gutiérrez, del Ieral, dijo: «la inflación no afecta a todos de igual manera. Caída del poder adquisitivo Pero en los últimos meses y con la fuerte aceleración que estamos viendo en alimentos, la población pobre está siendo muy afectada. la totalidad a la compra de alimentos”.
Vamos. Con precios regulados y estaciolanes aún atrasados, lo esperable es que la inflación siga en escalada. El dato clave salta al mirar el núcleo de inflación, un registro más puro que ne incluye los valores regulados ni estacionales. Marcó 7,7% en febrero.
El punto es que, cómo se marca, tanto las tarifas de servicios públicos como el propio tipo de cambio aún siguen rezagados.
«La aceleración de la inflación detectada en los últimos datos genera complicaciones para el manejo de la macro, al margen del significado político que tiene el regreso a la dimensión de los tres dígitos en la medición interanual. Entre las derivaciones inevitables hay que contemplar la expectativa de una aceleración del «crawling peg», para el rezago del tipo de cambio frente a la inflación y, del otro lado de ese mismo «mostrador», la percepción de la necesidad del Banco Central de volver a elevar las tasas de interés de política, para mantener las positivas en términos reales.
En diálogo con PERFIL DE CÓRDOBAamplificado: «la inflación no va a desacelerar en el corto plazo, no tenemos un programa de precisión, lo único que hay es un programa de Precios Cuidados que tiene baja incidencia, pero principalmente no sirve para anclar expectativas. No forma parte de un plan de implementación que ataca tanto la parte monetaria como la parte fiscal.
«No pienses en un incremento de la inflación, pero de estabilizar esta dinámica el Banco Central tendrá que ver obligado a acelerar el crawling peck -la evolución del tipo de cambio- porque si ya se atrase el tipo de cambio generarás un problema por el lado de la balanza comercial, en un contexto donde la sequía ya te hizo mucho daño”, define.
Simonella coincide en que la inflación va a seguir elevada porque el gobierno no ha tomado ninguna medida para frenarla y porque la emisión se sigue produciendo, tanto para sostener el gasto público los ingresos sobre como por el hecho de que el Banco Central tiene que para emisión mantener el premio de los bonos. «Compró más de dos billones de pesos en bonos que el sector privado se quería deshacer. Para eso emisió. , el Dólar Malbec para cubrir la diferencia que demanda más emisión.
ruido politico. El combo se completa con la tensión política, esperada en un año de llamado a las urnas.
“Las pujas dentro de la coalición gobernante son tan grandes que llevan a que nadie se quiera hacer cargo de los problemas. Ahí vemos inflación e inseguridad y los intentos de despegarse. Algunos logros, como la negociación con el Fondo par que baje las exigencias, se presentaron nuevas críticas y se llegó a plantar que conviene defaultear con el Fondo”, dice Simonella.
-¿Una inflación a 3 dígitos, en este contexto político, abre la puerta a una nueva etapa de inestabilidad?
-Si si. Porque además de volver a une apa de inestabilidad el gobierno busca despegarse de la situacion y cuesta conseguir quien se haga cargo. Y queda mucho tiempo para el final del gobierno. El panorama se va a agravar porque la situación social esta tensa, los ingresos de los trabajadores, sean formales o informales, están erosionados por la inflación, que no cede. Es un combo complicado.
-Tampoco aparece herramientas de una política antiinflacionaria.
– Your no podes generar un cambio de expectativas cuando no tenés credibilidad. La condición fundamental para cambiar las expectativas es tener credibilidad. Acá el gobierno hace un anuncio hoy y después se vanece. Pasó con el canje de la deuda, hay que ver si fue bueno o no fue bueno, pero terminó diluyendo. Hay que tener credibilidad y poder político. No puede volver de nuevo el rumor de defaultear porque es muy difícil así hacer política económica. Los encuentros adentro de la coalición gobernante hacen todo más difícil. No podemos combatir la inflación en Argentina si no ahorramos el gas público y si promovemos el consumo. Necesitamos que los políticos que tengan un plan hablen con claridad, que digan que hacer un esfuerzo. If lo hubiéramos hecho hace unos años ese esfuerzo era menor al daño que nos está haciendo esta inflación.
Marzo, otro mi caliente
Marzo ser normalmente un mes con inflación más elevada debido al ajuste de Indumentaria por el cambio de estación y de Educación por la iniciación de clases. Asimismo, para este mes se esperan más ajustados en reguladores: colegios privados (16,4%), prepagas (entre 5% y 7,7%) combustibles (el 3,8% que se acaba de dar) trenes y colectivos (6%) servicio doméstico (4 %); los alzas de Gas según ingresos del usuario estarán entre el 39% y al menos el 50%; y agua las subas según área geográfica operarán entre 15 y 20%.
Inflación de costos
Respecto a la llamada «Inflación de costos», que afectará la evolución de tarifas, salarios y tipo de cambio, cabe prever una presión creciente, ya que desde finales de 2018 hata la fecha ha acumulado una «inflación reprimida» del 20.2 % «Esta es la diferencia entre la suba de precios al consumidor en los últimos 50 meses, que fue de 596.2% y la de la canasta conformada por el tipo de cambio oficial, los salarios y las tarifas, qu’anotó una variación de 479.1% en igual período”, apunta el Ieral.
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