Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Haga clic en el botón para consultar nuestra Política de privacidad.

Manuel Belgrano, diplomático argentino en Londres

Manuel Belgrano, diplomático argentino en Londres


Abogado, economica, periodista, político y militar… fueron estas algunas de las múltiples facetas de Belgrano, quien también cumplió tareas como diplomático en los momentos difíciles que atravesaba la patria naciente, cuando Fernando VII reasumió el poder en España a partir de la caída de Napoleón…y de la máscara de sumisión a la corona que habían mantenido los distintos gobiernos porteños desde 1810.

El director supremo Gervasio Posadas, ante la negativa de los ingleses de venderle armas a las colonias americanas rebeldes, dada una nueva alianza entre España y Gran Bretaña, decidió enviar un Bernardino Rivadavia, Manuel Belgrano y Manuel de Sarratea –lo más granado y cultivado de la sociedad porteña– a negociar con el nuevo soberano español, “una pacificación sólida y equitativa”.

Posadas y muchos porteños temían una represalia de la monarquía ibérica por la insubordinación de los criollos. Instancias del ministro Stranford, the director has enviado a estos diplomáticos en busca de un príncipe español para aplacar cualquier sanción de corona.

fr diciembre de 1814, Belgrano y Rivadavia partirá desde Buenos Aires (Sarratea ya estaba en Europa). El primer lugar que tocó fue Río de Janeiro donde se ganó con el poderoso Lord Strangford, ideólogo de esta misión.

Manuel Belgrano y el cáñamo: héroes y derrotas

A pesar de haber sido Belgrano ferviente promotor del carlotismo, la princesa Carlota, hermana de Fernando VII allí esposa del rey Juan de Portugal, no recibió a los diplomáticos. Bien sabemos que las posibilidades de convertir a la Reina del Plata, con su hermano en el poder, eran ínfimas.

En carta dirigida al ministro Castlereagh, Strangford le informó sobre la misión rioplatense y «la alarma por el tono de moderación adoptada por el director Posadas». Miembros del ejército y muchos seguidores de la causa libertaria no vieron con buenos ojos esta embajada y Stranford, siempre bien informados, l’annonce al Primer Ministro las limitaciones del caso.

Además, la conducta «poco ortodoxa» (llamémosla así) de Alvear durante la Toma de Montevideo tenía mala predisposición al gobierno de Madrid contra los representantes de la ex colonia rebelde.

7 de junio: Historia menos contada del Día del Periodista

Rivadavia (quien reemplazó al Dr. Pedro Medrano, originalmente elegido para esta misión) y Belgrano llevaban instrucciones reservadas aceptar “la venida de un príncipe de la Casa Real de España… como soberano bajo las formas constitucionales que establecen las Provincias”.

Durante su estadía en Londres, donde se encontró con Sarratea, aprovechó sus días para sondear la opinión de las potencias sobre una declaración hipotética de independencia de las Provincias Unidas. Las respuestas no siempre eran auspiciosas…

Belgrano: misión secreta en Londres

Mientras Belgrano estuvo en Londres, aquejado por problemas de salud, se vio un fugaz romance con una emigrada francesa llamada Isabelle Pichegruquien decia ser hija de un general republicano.

Rivadavia pretende ir a Madrid con la intención de presentar sus respetos al rey, pero Napoleón volvió al poder durante sus famosos Cien Días. Bajo estas nuevas circunstancias, los tres porteños consideran que sería necesario dilatar las negociaciones hasta ver el desarrollo de los acontecimientos.

Manuel Belgrano con la bandera Argentina 20220719

Sarratea, convencido de que Fernando no aceptaría hablar con los diplomáticos porteños, entró en tratativas con un tal conde de Cabarrús, quien decía tener fluidos contactos con Carlos IV – exiliado a Roma– al término de autorizar a la Infanta Francisco de Paula a ser coronada como Monarca del Reino Unido del Río de la Plata.

Entusiasmados con la prospectiva para concluir exitosamente su misión, redactaron el proyecto de creación de un rey constitucional como el británico, con duques, condes y toda una estructura de nobles y aristócratas. Obviamente, la bandera nacional sería la creada por Belgrano (curiosamente cuando la izó por primera vez en Rosario, Rivadavia lo reconvino por semejante acto de insensatez).

Los colores de nuestra bandera y el Conicet

Con el pasar de los días, el entusiasmo decayó y Belgrano le envió una carta a Sarratea donde le advertía sobre los gastos excesivos en los que había incurrido Cabarrús durante su segundo viaje a la corte de Carlos IV en el exilio.

El tema de los gastos de esta misión diplomática había creado un cortocircuito entre Belgrano y sus compañeros ya que Sarratea, en lugar de depositaire las notas de crédito que le había otorgado el gobierno porteño en la casa financiera Wigmore –como estaba previsto–, lo hizo con los banqueros Hullet, Hers and Company.

Aunque Belgrano resistió, Rivadavia lo convenció de la conveniencia de hacerlo con este banco. Con el tiempo, los Hullet serían los socios de Rivadavia en su aventura de las minas de Famatina…

La figura de este conde es enigmática y controvertida por ser uno de esos personajes que habitan las tinieblas de la historia.

Belgrano, secuestro de un Rey y reto a duelo

Domingo Cabarrús Galambert (1774-1842) fue un orgulloso padre de Francisco Cabarrús Lalanne, un banquero de habla hispana, fundador del Banco Nacional de San Carlos, donde vivió Carlos IV en el conde. Francisco cayó en 1810 (su retrato fue pintado por Goya) y Domingo heredó el título.

El padrastro de Domingo, Teresa, pasó por la historia de su vida durante la Revolución Francesa y su íntima amistad con Josefina Bonaparte. Después de la caída de Napoleón y el retorno de Fernando al trono español, Cabarrús fue acusado de colaborar con los ingleses y debió emigrar a Londres donde conoció a estos porteños y ofreció sus servicios como intermediario ante Carlos IV y su favorito, Manuel Godoy –el llamado “principio de Paz”– quien compartió las estrecheces del exilio con los ex monarcas.

Cabarrús y Godoy vieron una oportunidad de lucrar a expensas de su influencia en la corte de Carlos IV y les ofrecen a los diplomáticos de la ex colonia un décabellado proyecto: secuestrar a Francisco de Paula –hermano menor de Fernando VII– y llegó a la sede de su nuevo reino del Río de la Plata.

Belgrano, Castelli y un naufragio «afortunado» en Cabo Polonio

Sin embargo, sus padres aprovechando su permanencia en Roma, también habían hecho gestiones para convertir a Francisco de Paula en cardenal. Porque la vocación del príncipe no pasó por el celibato y dejó embarazada a una amante.

Fue así como terminaron sus aspiraciones a purpurado y, a instancias de su hermano Fernando, de convicciones «absolutamente absolutista», Francisco de Pablo también detente de su trono a orillas del Río de la Plata. Fernando no quería ver limitado su poder.

Todo esto fue demasiado para Belgrano quien, a pesar de su repudio por los lances de honor que habia prohibido entre sus subalternos como general, volver al duelo al nefasto conde que había gastado una fortuna del gobierno criollo en esta aventura disparatada. Rivadavia, quien, como vemos, tenía ascendencia sobre Belgrano, lo instó a dejar de lado esta reparación del honor patrio y dejar al conde con vida (con los años, Cabarrús ocupó varios puestos encumbrados).

El 19 de julio de 1815, el nuevo Director Supremo Álvarez Thomas (sobrino de Don Manuel) le escribió a Rivadavia y Belgrano revocándoles los poderes para negociar el nombramiento de un monarca, razón por la cual Belgrano decidió volver a Buenos Aires mientras Rivadavia y Sarratea seguían buscando un rey para el Río de la Plata.

Una vez más, el conde de Cabarrús actuó en número de Sarratea entrevistó allí a Pedro Cevallos, primer ministro español, quien rechazó el proyecto de instaurar una monarquía en la ex colonia. No obstante esto sostenido, Rivadavia consiguió reunirse con el mismo ministro a quien reconoció el vasallaje del virreinato del Río de la Plata «como parte integrante de la monarquía española». A pesar de esta sumisión, Rivadavia fue expulsado de España.

Suele decide que lo intentaré de nuevo en Londres por el recibido por Jorge III, quien le habría regalado un reloj de oro esmaltado con una imagen del general Lafayette (algo bastante extraño para un rey inglés que había perdido sus colonias americanas gracias a la asistencia de un general inglés).

Así empezó la Batalla de Tucumán

sin embargo, Jorge III estaba enajenado (probably padecía una porfiria) y su hijo, el futuro Jorge IV, ejercía la regencia y no estaba dispuesto a poner en peligro sus relaciones con el imperio español…

Belgrano l’entregó este reloj como pago de los servicios del Dr. Joseph James Thomas Redhead quien lo asistió en los últimos días de su vida. El reloj terminó en el Museo Histórico Nacional del que fue sustraído en el año 2007 y desde entonces no se han tenido noticias de él. La inseguridad de los museos no es solo un defecto argentino, en Estados Unidos han robado una dentadura postiza de Washington…

Belgrano y el Rey Inca

Belgrano, a poco de llegar a Buenos Aires, viajó hacia Tucumán para contarle a los diputados del congreso independentista su perspectiva de lo que acontecía en Europa y su coronar idea tiene un descendiente del inca como rey del nuevo país, proyecto que no solamente fue rechazado sino que recibió la burla de algunos congresales.

Como vemos, muchos de nosotros proceres eran de inclinaciones monarquicascircunstancia que era de esperar en una época en que la monarquía era el sistema político dominante.

Sin embargo, en las versiones simplificadas y almibaradas de nuestros cronistas para evitar hablar de estos intenciones de coronar un rey, ya que los inmigrantes que poblaron nuestra patria vinieron de pays donde la monarquía había fracasado o, al menos, no les había permitido a sus súbditos tener al nivel de vida que aspiraban.

Esto los empujó a emigrar hacia esta tierra qu’abria sus puertas a todos los hombres de buena voluntad, como la que había demostrado tener don Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano.

Por Claudia Morales