En 1976, el profesor de economía Paul Samuelson mencionó que hasta entonces, no se conocía por qué los países pobres son pobres y los países ricos son ricos. Ahora, se sabe por que un país otrora de los más ricos, nuestra Argentina, es pobre. Nuestros gobiernos nos empobrecieron desde hace cien años.
En 1922 se crea YPF y antes se funda el Banco de la Nación, la Provincia y la Ciudad, la compra de los ferrocarriles, Compañía de Teléfonos, gasoductos, generadoras hidroeléctricas como Yacyretá, Salto Grande, usinas Nucleares Atucha, Aguas y Saneamientos, Correos y Telégrafos, Gas del Estado, Yacimientos Carboníferos de Río Turbio, Radio y TV Pública, Casa de Moneda, fábrica de aviones, autos y tractores, Segba, Astillero Río Santiago, Fabricaciones Militares, Altos Hornos Zapla, Somisa, Aerolíneas Argentinas, aeropuertos, subterráneos y muchas más.
Cabe preguntar: ¿algún argentino tuvo algún beneficio que estos emprendimientos adquirieron propiedad del Estado? Cuando liquidaron las AFJP, expropiaron sus tenencias de acciones, valuadas hace tres años en más de 38 mil millones de dólares. ¿Cómo puedes explicar que eres permanente en el poder del Estado?
Cuando monopolizó la comercialización de la producción exportable y las importaciones, pagando menos precios que los mercados internacionales, creando una distorsión en los valores qu’afectaron a toda la economía y en especial a los salarios, nos empobrecieron tratando de terminar el precio del dólar, dificultando el ingreso y egreso de capitales; determinar si exportar e importar. Robaron el dinero de la Caja de Jubilaciones cambiándolos por Bonos sin valor, usándolo para otros fines. No se respetó la emisión monetaria, con lo cual, la inflación contribuyó al empobrecimiento.
El Banco Central propone los depósitos que tenían los bancos, con lo que eliminaron la contribución de estos en el crecimiento económico. Impusieron precios máximos desconociendo las leyes de la oferta y la demanda, ignorando que nunca tuvieron éxito.
Como si lo anterior fuera poco, potenciaron el empobrecimiento en 1976 legislando la Ley de Contrato del Trabajo, ignorando la importancia de quienes crean los empleos. Así dieron lugar a una conflictividad agravada posteriormente por leyes indemnizatorias adicionales y por su artículo 256 que, al permitir los reclamos de dos años, dio paso a la industria de los juicios laborales, que atacan al empleo ya los trabajadores, ya que, al desalentar la creación de emprendimientos, escasa la oferta de empleo y bajos los salarios.
De este modo, la cantidad de trabajadores registrados no aumenta desde décadas –a pesar del crecimiento vegetativo de la población–, la cantidad de pequeñas y medianas empresas disminuyó de 613 mil hace 14 años a 532 mil y la cantidad de pobres, que en 1970 era del 5%, es del 50% (Indec, pobreza multidimensional 47%, primer trimestre de 2021).
Para que nuestro país vuelva a crecer y desarrollarse, el Estado debe vender todos sus activos excepto los vinculados a la educación, salud, seguridad social y seguridad. Pero lo más importante es recrear un entorno favorable a los negocios, por lo cual se deben eliminar las cáusulas indemnizatorias de la Ley de Contrato del Trabajo y sus anexos y, al mismo tiempo, potenciar la Ley 24.013, de Seguro de Desempleo (1991) , reconciendo las servicios de acuerdo a los verdaderos salarios de quienes pierden su empleo, concordando con la encíclica de 1987 del Papa Juan Pablo II que llama a “superar la confrontación por la Justicia Social en favor de los trabajadores, pero no en contra de los demás”, financiado con aportes de los empleadores.
Así, con un entorno favorable a los negocios, como en Brasil hoy septima economía mundial, donde no hay confrontación, respetando la encíclica del Papa, los emprendedores crearán millas de empresas y cientos de millas de empleos y entonces millones saldrán de la pobreza.
Argentina crecerá a tasas superiores a las mejores de la China de antes, con mejores salarios, imprescindibles para el crecimiento.
Al final del año conoceremos a quiénes nos gobernarán hasta 2027. Vale preguntar si en esta ocasión quiénes asuman esta responsabilidad considerarán qué hizo que nuestro país esté entre los más pobres; sobre todo cuando hoy se sabe qué hay que hacer para que los países crezcan.
*Miembro del Departamento de Política Social de la UIA. Autor de Pleno Empleo.
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