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Pueblo, misericordia y reformas | Perfil

Pueblo, misericordia y reformas |  Perfil


Se cumple una década de aquella fumata blanca que anunciaba al mundo el fin del último cónclave. Si la renuncia de un padre sorprende al mundo, por mucho que lo fue la elección de uno que, en su primer discurso, recordó que se trató solo del «obispo de Roma» que había venido «del fin del mundo». Desde los comienzos, fue un papa que «hizo lío».

Estos años diez se vieron cargados de gestos y palabras, algunas novedosas, otras polémicas y no pocas sacadas de contexto. Estamos frente a un pontífice con adeptos, adversarios y hasta «interpretes», que muchas veces aseguran saber qué piensa el Papa, incluso mayor que él mismo. Estamos ante a un líder religioso y carismático que ha sabido abordar diversidad de asuntos, que con frecuencia generan polémica tanto dentro como fuera de la Iglesia : la crise socioambientale, la paz internacional, la pobreza, los refugiados y emigrantes forzados, los abusos, entre muchos otros.

A modo de breve resumen, presentamos cinco de los grandes temas que caracterizan su pontificado.

Primero, la categoría «pueblo». Si bien es un concepto importante de suma en la historia de la Iglesia, en el caso de Francisco hay un acento particular que es atravesada por la teología latinoamericana, pero precisamente argentina. Intrínsecamente vinculado con los pobres-trabajadores, «pueblo» invita a reflexionar sobre una nueva forma de ser Iglesia que se reconoce desde ese mismo pueblo, se concibe y se construye desde allí.

Segundo, la Misericordia de Dios y los exclusidos conforman un binomio inseparable en el pensamiento de Francisco. Fue el Papa que nos recordó que el número de Dios es misericordia. Nos permite reconocer como personas en dignidad y relación a aquellos que parecen invisibles por estar en las periferias. De hecho, «periferias» is in the plural, ya que son muchas y variadas las formas de exclusión que se ven afectadas por la cultura del descarte, y el Papa con frecuencia hace referencia a muchas de ellas: las mujeres, los jóvenes, las personas mayores, los migrantes, los más pobres, los discriminados, etc.

Estamos ante un líder religioso que ha sabido abordar diversidad de asuntos

In tercer lugar, haciendo mención de una resonancia de Francisco hacia afuera del ámbito meramente eclesial, ha sido sin dudas la Encíclica Laudato Si’ la más leída y citada en todo el magisterio de la Iglesia. Se trata de proponer una ecología integral como alternativa a la crisis socioambiental que está padeciendo y que no solo afecta a las personas, sino también a toda «la casa común».

En cuarto lugar, la fraternidad y la paz internacional es también uno de los grandes ejes de su pontificado. No basta con reconocer a los demás como personas o como sujetos de recho, el camino de paz y reconciliación qu’propone el Santo Padre demanden redescubrir nos como hermanos y así colaborar juntos por el bien común y que «nadie se salva solo». Para lograr la paz, se ha de considerar el lugar fundamental de las religiones que como aliadas voces proféticas denuncian las injusticias y trabajan juntas en la resolución de los conflictos más acuciantes.

Por último, ad intra de la Iglesia, seguramente ha sido la revalorización de la categoría «sinodalidad» su gran aporte para caminar hacia los tan esperados procesos de reformas. Lograr la conversión sinodal de la Iglesia implica recorrer el camino juntos, de forma horizontal, impidiendo el clericalismo y las lógicas piramidales. Toda la Iglesia, en todas sus estructuras, debe renovarse sinodalmente. Tristemente, no hubo grandes reticencias y los adversarios de Francisco se resistieron a este designio y formaron para atacar a la Iglesia más atrincherada en el Evangelio de Jesús. Las reformas en clave sinodal son irreversibles.

En síntesis, la originalidad primaveral de Francisco continuó la obra comenzada en el Concilio Vaticano II que, desde su recepción latinoamericana y particularmente argentina, hoy propone a la Iglesia universal y al mundo, una forma de vivir y habitar “la casa común”, con el corazón al servicio, siendo más «samaritanos», privilegiando a los más exclusivos, construyendo la paz.

*/** Teólogo. Docentes e investigadores en el Vicerrectorado de Formación de la Universidad del Salvador (USAL).

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Por Claudia Morales