A solo 150 kilómetros de la capital cordobesa A 17 kilómetros de Villa de Soto, el sitio que elegimos para hacer base, el dique pichanas ofrece un entorno natural que incluye bosques de quebracho colorado y horco quebracho, entre otras especies nativas que también cabalgaron en el lago. El transcurrir que nos llevó a este maravilloso ambiente, prácticamente virgen, lo hicimos entrude 4×4, atravesando agrestes caminos entre las sierras y llevando todo lo necesario par la jornada, inclusive la embarcación.
Estafa 440 hectáreas de agua, el Dique Pichanas es el lugar ideal para los pescadores que buscan un espacio tranquilo para la pesca recreativa y ahí es posible encontrar tarariras, carpas y pejerreyes en abundancia, de tamaño y robusta superlativa. Arribamos con la salida del sol y mientras preparábamos cañas y líneas, observábamos extasiados a nuestro alrededor el paisaje en el que estábamos envueltos, con un sinfín de candados montañosas que parecían nacer del fondo del lago, una inmensa masa de agua mansa y transparente que nos esperaba, cuando a la par, terneros, caballos y garzas jugaban al borde del lago.
La modalidad de pesca difiere mucho de la que conocemos los bonaerenses y solo se puede usar boyas cuando el pejerrey se alimenta en la zona. El aparejo que funciona en profundidades de más de diez metros, se formó un nudo corredizo haciendo en el nailon del reel, el cual va a ser el tope para el paternóster. El mismo, puede terminar en anzuelos simples traseros o en tándem como un balancín. Para líneas de tipo equilibrio o aparato pueden elegirse cañas cortas, de entre 2,40 y 3 m, con acción de punta. Con este mismo equipo podemos trabajar la línea de visión, aunque con una vara que ronde los 4 m, un poco más incómoda para la embarcación, pero que seguramente nos brindará mejor clavada y comodidad a la hora de izar el pejerrey.
Allá carnada evita lo clasico mojarras que encarnada de cualquier manera era atacada con agresividad, brindándonos piques firmes, pero un poco difícil de identificar par nosotros al principio. Aunque se puede pescar con la embarcación en movimiento, nuestra guía Franco Catalfamo, eligió anclar la embarcación frente a un sector llamado el “Pan Dulce”, que de a poco fue entregando piezas cada vez más grandes, con pejerreyes que iban de los 30 a 40 cm, robustos, de lomo negro y muy valorados por su valor gastronómico.
Carlos Ochetti, jefe del área de promoción pesquera de la agencia Córdoba Turismo, permitió concretar visitas a este lago, al que para pescar, allí como en otros sitios de la provincia, se debe tener permiso, los cuales se adquirieron a través del sitio web cazaypesca.cba.gov.ar
La vuelta fue con la alegria de haber tenido una nueva experiencia con la pesca del pejerrey, en un entorno que probará las recomendaciones si visita la provincia de Córdoba.
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